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martes, 11 de octubre de 2011

¡Facilisimo!

A mi suegra no le gusta comer, como lo mínimo e indispensable. Algunos dirían que come como un pajarito. Últimamente, no sabemos por qué, se le dio por lo dulce. Así que cuando tenemos una tiempo nos gusta malcriarla y así aprovechamos para que coma alguna caloría extra ;).

Además del chocolate una de sus preferidas es la torta de ricota. ¡Una opción sustanciosa si las hay! Pero ya sabemos que es imposible convencerla para que se coma una torta entera (no hablamos de que se la coma toda en un día!). 

Decidimos entonces prepararle algo más simple y se nos ocurrió estos simples cuadraditos de ricota, que son muy fáciles de hacer y tan ricos que hasta yo los probé ;).

domingo, 9 de octubre de 2011

Algo dulce

No puede faltar algo de postre después del almuerzo y la cena. No sé si es una cuestión de costumbre pero yo no puedo dar por terminada una comida sin probar algo dulce :).

Así que cuando hay poco tiempo y ya no quedan galletitas ni fruta ni postre alguno, vienen muy bien estas riquísimas almendras garrapiñadas. Lo bueno es que se hacen super rápido y se pueden guardar en un frasco para los próximos días ;).


domingo, 31 de julio de 2011

¿Quinotos o Kinotos?

Cada tanto tenemos una discusión con mi madre acerca de como se escribe esta palabra, ella dice kinoto ("porque es de esas palabras que uno recorta cuando te piden palabras con k en el colegio") y yo digo quinoto (no se muy bien porqué, siempre pensé que era como kiosko que se escribe de ambas formas...). Así que decidí buscarla en el diccionario de la Real Academia Española y averigué que se dice quinoto y quiosco ;).

¿Recuerdan que tenía 2 kilos 400 gramos de quinotos? Bueno los dejé madurar en su bolsa antes de convertirlos en dulce. 

Así que después de una semanita y antes que se pongan feos, porque siempre maduran desparejos y un quinoto puede contagiar a todos los demás, empezamos con el proceso para la producción del dulce. 

Es la receta de mi abuela y me llevó un tiempo poder interpretarla correctamente. Comenzamos por lavarlos y pesarlos. Luego los pinchamos varias veces con un tenedor, y esto es muy importante para el resultado final, y los colocamos en un bol. Los cubrimos con agua y los dejamos así toda la noche. 

Al día siguiente descartamos esa agua. En una cacerola colocamos la misma cantidad de agua que lo que pesamos de los quinotos, agregamos 3/4 tazas de azúcar por cada litro de agua y un par de clavos de olor. Cuando el agua calienta, agregamos los quinotos que habíamos reservado. Y dejamos que llegue a hervor.

Aquí viene el segundo secreto: una vez que hierve, bajamos el fuego y lo dejamos cocinar. Aproximadamente a la media hora apagamos el fuego y lo dejamos enfriar. Volvemos a prender el fuego y volvemos a repetir el mismo procedimiento. En total son 3 veces, en la última dejamos que tome el punto que nos guste antes de sacarlo del fuego y envasarlo en frasco esterilizado.

A mi mamá y a mi tía les encanta esta mermelada. En este caso usamos quinotos de quinta y el resultado fue un sabor similar a la naranja amarga. Y ya que a mis hermanas no les gusta comerlo entero, a una parte de la producción la procesamos para obtener un dulce más parejo.